Monitoreo y seguimiento de los servicios de agua potable y saneamiento
de la Provincia de Santa Fe

Martes, 16 Diciembre 2014

Unos 40 mil hogares carecen de agua o tienen problemas con el suministro

A escasos días de que la Corte Suprema de la Nación ordenara a los jueces que tutelen el derecho de la población a acceder al agua potable, un "derecho humano fundamental", vecinos de diferentes barrios de Rosario que carecen del servicio o reciben apenas un hilo por sus canillas le pidieron a la Defensoría del Pueblo provincial que se ponga al frente del reclamo. Según estimaciones de la Cátedra del Agua, que ayer encabezó el planteo, hoy padecen severos déficits en la provisión o directamente no gozan de ella unos 40 mil hogares de la ciudad, aun pagando las facturas que Aguas Santafesinas (Assa) sí envía puntualmente a los domicilios.

"Mi señora se tiene que poner todos los días el despertador a las 2 ó 3 de la madrugada para poder lavar la ropa", graficó ayer Juan Luque, un vecino de barrio Magnano que participó de la presentación ante la Defensoría.

"Traemos el agua a través de caños que pusimos por nuestra cuenta y que pasan de una casa a otra, por lo que generalmente lo que nos llega es nada", contaron —por su parte— otras dos vecinas de Nuevo Alberdi, Norma Piclu y María Molina.

Esos relatos se multiplican por miles en los seis distritos de Rosario, donde en el mejor de los casos la falta de presión de agua obliga a todo tipo de acrobacias domésticas y artilugios solidarios entre vecinos, y en el peor de ellos genera conflictos, como las llamadas "guerras de bombas" en el intento por extraer más líquido de la red.

Es larga la lista de barrios afectados por falta de presión y escasez de agua, sobre todo en verano. Entre los más perjudicados figuran, además de Magnano y algunos sectores de Nuevo Alberdi, los barrios Toba, Plata, Tío Rolo, Libertad, Belgrano, Triángulo, Empalme Graneros, Tango y Floresta.

"Pero el problema es bastante general apenas se sale de los límites del centro, que es donde se más se consume por la alta densidad demográfica", afirmó el titular de la Cátedra del Agua, Aníbal Faccendini, al frente también de la Asamblea por los Derechos Sociales (ADS), dos organizaciones que llevan años denunciando las deficiencias en ese servicio.

Para dimensionar el problema, el dirigente estimó que "en Rosario hay actualmente unas 40 mil familias que en forma rotativa, y a veces permanente, sufren escasez social de agua o no tiene un acceso integral a ese servicio".

Agua se debería tener, aseguró, "las 24 horas de los 365 días del año" y no "un día sí, otro no, o a fuerza de tener que levantarse a la madrugada porque recién a esa hora se descomprime la demanda y se pueden empezar a llenar ollas, baldes y palanganas".

Esa estrafalaria rutina a la que se ven obligados miles de hogares en la ciudad, de la que además dieron fe e ilustrativos detalles varios de los vecinos que se congregaron en la sede de la Defensoría, funciona además como "un gran desordenador familiar" y acrecienta las ya marcadas asimetrías de género, recordó Faccendini, ya que es siempre la mujer la que debe alterar hasta su sueño para garantizar una provisión mínima de algo tan esencial como el agua.

El reclamo de las agrupaciones barriales y la Cátedra del Agua fue acompañado además por dos concejales, la radical María Eugenia Schmuck y Roberto Sukerman (FpV). "Es el principal problema que nos plantean en los barrios, después del de la inseguridad", contó la edila.

Schmuck recordó que "desde hace cuatro o cinco años" el gobierno provincial viene anunciando el inicio de la obra del acueducto Gran Rosario, pero "nunca arranca", por lo que "la gente termina pagando religiosamente por un servicio que nadie le presta".

Por eso la presentación ante la Defensoría del Pueblo persiguió diferentes objetivos: desde "generar un hecho político", hasta "presionar para que se aceleren las inversiones", "reclamar que se garantice una prestación de emergencia continua, sistemática y programada" y lograr descuentos en función del servicio que efectivamente se presta (ver recuadro).

Faccendini dijo que aunque el promedio provincial de consumo diario es de unos 350 litros de agua per cápita, "como emergencia se está pidiendo un mínimo de cien". De hecho, recordó, una ducha insume unos 80 litros, una descarga de inodoro 30 y un lavado de ropa alrededor de 50.

Y como ya se sabe que hasta que estén avanzadas las obras de acueducto esa demanda no podrá satisfacerse por la red en todos los barrios, el pedido fue que haya un abastecimiento "previsible y programado", barrio por barrio, a través de camiones cisterna, cubas, sachés o bidones.

Adhieren